martes, 3 de febrero de 2015

Cuando hay una única ventana con luz encendida toda la noche y los que la ven desde fuera sólo pueden pensar quién sería el asesino.

"No tiene por qué ser bonito. Sólo quiero que llore lo que yo."
Y por muchas vueltas que le dan, cabos sueltos. 

Porque cada persona es un mundo y cada mundo es una persona.

En el mío está lloviendo, y pensar en alto siempre servirá más que pensar desde lo bajo de los pies mojados. Y hoy sólo se puede pensar en quién es el asesino. Que por asombro, aunque lleva mucho tiempo asomando la pata, resulta ser asesina. Y su nombre tiene 535 palabras. Porque así de largo es, y así de difícil de pronunciar se hace. Así de molesta puede llegar a ser. Y piensa que si te destroza la lengua, si te destroza la boca y te muerde las heridas recordandote que no tienes plaquetas, quedas en estado de desangramiento y falta de expresión, porque ni si quiera puedes acusarla porque su nombre no cabe en la denuncia. Todos la conocéis y muchos sabréis lo corrupta que es.

Aléjate, Distancia. Que se te da bastante bien poner en práctica ese verbo y no quiero verte el plumero.

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